Unos investigadores dicen que la estructura de la piscina Olímpica de Río podría haber dado ventajas a algunos nadadores frente a otros. Todo depende de la calle que te hayan asignado porque, según afirman, unas podrían ser más rápidas que otras.

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El estudio se basa en unas fórmulas y cálculos que se han realizado y que han dado como conclusión que aquellos nadadores que participan entre las calles cinco y ocho reciben un pequeño empuje. Este empuje no es muy grande, pero en una competición olímpica unas décimas de segundo pueden ser determinantes a la hora de hacerse con una medalla.

Según parece, este asunto no es nuevo, ya se dio en los mundiales del 2013 donde se produjo un efecto similar.

El culpable de esta ventaja viene dado por unas corrientes que afectan a las calles con números más altos y en una dirección concreta mientras que, en las calles con números menores, la corriente se produce en dirección contraria.

Las piscinas con agua de color verde fueron otro punto polémico en las Olimpiadas de Río

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Los resultados del estudio se publicaron en la revista especializada “Medicine & Science in Sports”.

El equipo que ha estudiado el tema afirma que los resultados de las competiciones se han visto afectadas. De hecho, de dieciséis participantes en la categoría de 50 metros, todos menos uno nadaron entre las calles cinco y ocho.

De este grupo de nadadores, cuando participaron en las calles comprendidas entre la primera y la cuarta obtuvieron peores resultados que cuando nadaron en las otras calles.

Cuatro de los cinco medallistas nadaron entre las calles cuatro y ocho.

Solo estos datos ya supone un indicio que pudiera despertar una sospecha pero ¿quién lleva la cuenta de estas estadísticas? Link

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