La NSA planeaba infectar la App Store de Apple y de Samsung

Si lo piensas un poco, lo que llevas casi todo el día en el bolsillo no es un teléfono móvil ni un ‘smartphone’, sino un completo ordenador personal con pantalla táctil. Es por esto por lo que actualmente muchas empresas de software centran sus esfuerzos en desarrollar ideas para estos dispositivos … y en ‘empresas’ incluyo también aquellos que se dedican a desarrollar malware, sí, esos pequeños programas que en ocasiones son molestos … pero que cuando no molestan son peores porque vete a saber qué están haciendo.

Según parece, nada menos que la NSA estaría detrás del desarrollo de uno de estas aplicaciones malware ideados para infectar, nada más y nada menos, que las tiendas de aplicaciones de dos gigantes: la App Store de Apple y la tienda de aplicaciones de Samsung. La intención, como puedes imaginar: nada buena.

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Lo cierto es que no es la primera vez que existen problemas en este sentido. La Google Play ha tenido bastantes problemas de infiltración de malware/spyware en sus aplicaciones.

La idea de la NSA para actuar de esta manera en las aplicaciones para móviles está dividida en dos partes. Por un lado utilizar las tiendas de aplicaciones como plataformas desde las que, potencialmente, podrían infectar cientos de millones de dispositivos en todo el mundo, es decir, controlar a millones de personas en cualquier parte del mundo desarrollado tecnológicamente. Una vez realizada la infección de software, recopilar información diversa sobre el usuario del dispositivo para crear una mega-base de datos.

En teoría, lo que la NSA conseguiría con esto, entre otras cosas, es la de anticiparse a eventos antes de que ocurran. Por ejemplo, imagina alguna revolución social en algún país del mundo … la actividad en los teléfonos móviles de los ciudadanos de ese país podría ser un indicativo de qué es lo que va a ocurrir con días o semanas de antelación.

Igualmente, podrían controlar no solo indicios de actividad terrorista, guerras o invasiones, sino cómo reacciona la población ante estos hechos, por ejemplo, qué apoyos podría encontrar el ISIS en ciertos territorios. La eterna pregunta ¿dónde está el límite ético que separa la seguridad de la intromisión en la vida privada del ciudadano? Lo que está claro es que cada vez el ciudadano está menos dispuesto a renunciar a la tecnología, incluso aunque sea sacrificando su propia libertad e intimidad personal. Link

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