La memoria y el cerebro están íntimamente relacionadas con los seres vivos ‘conscientes’. Que se sepa, un árbol no tiene mente y, por lo tanto, no puede recordar ni pensar ¿de acuerdo? Quizás sí, al menos desde el punto de vista tradicional, pero resulta que unos investigadores han descubierto que un ser vivo sin cerebro actúa como si tuviera memoria.

La criatura en concreto es un physarum polycephalum, un moho que se encuentra habitualmente en hojas y trocos de árboles en descomposición. A pesar de tratarse de un ente vivo sin estructura cerebral alguna, resulta que ha demostrado en algunos experimentos que puede comportarse como si lo tuviera.

En los experimentos en cuestión se colocó en moho en un recipiente cerrado con un obstáculo en forma de U. En el extremo opuesto se colocó algo de materia orgánica que le sirve como alimento. El moho es capaz de desplazarse alrededor de los obstáculos desde un punto de origen hasta donde está su comida sin pasar dos veces por el mismo lugar, es decir, que de alguna manera recuerda por dónde ha pasado. ¿Cómo es posible? los investigadores creen haber resuelto el enigma científico de una forma relativamente simple pero que lleva a otras implicaciones.

Resulta que el moho va soltando una substancia química que marca de alguna manera el lugar en el que ha estado. Cuando se va desplazando lo hace evitando estos lugares marcados de forma química. La cuestión es que es una forma de ‘memoria espacial externa’ que de alguna forma le permite desenvolverse en el entorno ¿el precursor de la memoria actual en los animales? No deja de ser curioso que un animal sin cerebro se comporte como si lo tuviera. [Link]

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